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Monday, October 04, 2010

Algunos pecados capitales del mundo al revés

Eduardo Galeano


Algunos pecados capitales del mundo al revés Nuestro mundo, mundo al revés, que tiene la cabeza en los pies, tiene la costumbre de cometer muchos más que siete pecados capitales, y sin dudas que los que voy a nombrar; pero algo es algo.
Para hablar de esos pecados, he recurrido a algunos relatos que provienen de los libros por mí cometidos. Al fin y al cabo, del mundo se trata, y el mundo está hecho de átomos, pero también está hecho de historias.



*El mundo repite las tradiciones racistas


   ¿Por qué no sabemos del África nada más que lo que nos enseñó el profesor Tarzán, que nunca estuvo allí?
   ¿Por qué seguimos creyendo que América fue civilizada por Europa?


                                        ***     
   ¿Adán y Eva eran negros?
   En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los colores.
   Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen del África.
   Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.


                                                  ***      
   Cuenta la historia oficial que el conquistador español Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los indígenas que allí vivían, ¿eran ciegos?


   ¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos?
   Lo escucharon los peregrinos del Mayflower: Dios decía que América era la Tierra Prometida. Los que allí vivían, ¿eran sordos?
   Después, los nietos de aquellos peregrinos del norte se apoderaron del nombre y de todo lo des. Ahora, americanos son ellos. Los que vivimos en las otras Américas, ¿qué somos?


***
   Según antiguas tradiciones religiosas, un macho cabrío cargaba los pecados de todos y era castigado con la expulsión al desierto.
   Algunos pueblos, como por ejemplo los judíos y los gitanos, vienen trabajando de chivos expiatorios desde hace mucho tiempo.
   A mediados del año 2008, la revista italiana Panorama, que pertenece a
Berlusconi, tituló,en portada, "Nacidos para robar".
   Se refería a los gitanos, y segun las encuestas, la opinión publica coincidía con este veredicto genético.
   Poco antes,Alfredo Mantovano, viceministro del gobierno de
Berlusconi, había desarrollado la idea, en la televisión de Berlusconi: "Los gitanos son una etnia inclinada al robo y al secuestro de niños".
   O sea: ladrones, y para peor, ladrones de niños.
   La justicia italiana no había comprobado la veracidad de ninguna denuncia de secuestros de niños por gitanos, pero ese detalle carecía de importancia.
***


*El mundo repite las tradiciones machistas


   ¿Por qué la realidad sigue tratando a las mujeres peor que los tangos, lo que ya es decir?
    ¿Por qué es tan excepcional el actual gobierno de España, con nueve ministras?


                                             ***
   Están allí, pintadas en las paredes y en los techos de las cavernas.
   Estas figuras, bisontes, alces, osos, caballos, águilas, mujeres, hombres, no tienen edad. Han nacido hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada vez que alguien las mira.
   ¿mo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada manera? ¿Cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban


contra las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos dibujar esas líneas volanderas que escapan de la roca y se van al aire?
   ¿mo pudieron ellos…?
   ¿O eran ellas?


                                                  ***      
   Si las santas, y no los santos, hubieran escrito los evangelios, ¿cómo sería la primera noche de la era cristiana?
   San José, contarían las santas, estaba de mal humor. Él era el único que tenía cara larga en aquel pesebre donde el niño Jesús, recién nacido, resplandecía en su cuna de paja. Todos sonreían: la Virgen María, los angelitos, los pastores, las ovejas, el buey, el asno, los magos venidos del Oriente y la estrella que los había conducido hasta Belén.
   Todos sonreían, menos uno. San José, sombrío, murmuró:
-Yo quería una nena.


                                                  ***     
   Son femeninos los símbolos de la revolución francesa, mujeres de mármol o bronce, poderosas tetas desnudas, gorros frigios, banderas al viento.
   Pero la revolución proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y cuando la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, la guillotina le cortó la cabeza.
   Al pie del cadalso, Olympia preguntó:
-Si las mujeres estamos capacitadas para subir a la guillotina, ¿por qué no podemos subir a las tribunas públicas?
No podían. No podían hablar, no podían votar.
   Las compañeras de lucha de Olympia de Gouges fueron encerradas en el manicomio. Y poco después de su ejecución, fue el turno de Manon Roland. Manon era la esposa del ministro del Interior, pero ni eso la salvó. La condenaron por su antinatural tendencia a la actividad política. Ella había traicionado su naturaleza femenina, hecha para cuidar el hogar y parir hijos valientes, y había cometido la mortal insolencia de meter la nariz en los masculinos asuntos de estado.
   Y la guillotina volvió a caer.


*El mundo sigue ciego de su diversidad


   ¿Por qué nos negamos a reconocer que lo mejor del mundo está en la diversidad de mundos que el mundo contiene?




                                                  ***      
   Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
   A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso –reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.


                                                  ***      
   En algún lugar del tiempo, más allá del tiempo, el mundo era gris. Gracias a los indios ishir, que robaron los colores a los dioses, ahora el mundo resplandece; y los colores del mundo arden en los ojos que los miran.
   Ticio Escobar acompañó a un equipo de la televisión, que viajó al Chaco, desde muy lejos, para filmar escenas de la vida cotidiana de los ishir.
   Una niña indígena perseguía al director del equipo, silenciosa sombra pegada a su cuerpo, y lo miraba fijo a la cara, de muy cerca, como queriendo meterse en sus raros ojos azules.
   El director recurrió a los buenos oficios de Ticio, que conocía a la niña y entendía su lengua. Ella confesó:
-Yo quiero saber de qué color ve usted las cosas.
   -Del mismo que tú –sonrió el director.
-¿Y cómo sabe usted de qué color veo yo las cosas?


                                                  ***     
   Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía.
   Todo depende de la diversidad de los puntos de vista.
   ¿Cómo sería la epopeya de la conquista, desde el punto de vista de lo que podía haber ocurrido?
   Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.


   A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.
   Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.
   Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar en Chile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.
   Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración.


                                                  ***      
   Y hablando de la diversidad, quiero rendir homenaje a la República Argentina, el primer país latinoamericano que ha tenido el coraje de legalizar los matrimonios homosexuales, a pesar de que la Santa Inquisición tiene siempre a mano la leña y los fósforos (las cerillas, como dicen aquí).
   Y también quiero rendir homenaje al papá de las computadoras (los ordenadores, como dicen aquí):
   Alan Turing creó las bases teóricas de la informática moderna y construyó la primera computadora que operó con programas integrados.
   Con ella jugaba interminables partidas de ajedrez y le formulaba preguntas que la volvían loca. La máquina obedecía emitiendo mensajes más bien incoherentes.
   Pero no fueron máquinas, fueron policías de carne y hueso, los que en
1952 se lo llevaron preso, en Manchester, por indecencia grave.
   Sometido a juicio, Turing se declaró culpable de homosexualidad.
   Para que lo dejaran libre, aceptó someterse a un tratamiento de curación. El bombardeo de drogas lo dejó impotente. Le crecieron tetas. Se encerró. Ya no iba a sus clases en la universidad, ni a ninguna parte. Escuchaba murmullos, sentía miradas que lo fusilaban por la espalda.
   Antes de dormir, era costumbre, comía una manzana.
   Una noche, inyectó cianuro en la manzana que iba a comer.


*El mundo desprecia el trabajo


Ahora cualquier necio confunde valor y precio –escribió, hace ya muchos años, el poeta Antonio Machado.
   Aquel ahora es también nuestro ahora: escaso valor tiene el trabajo, vale poco más que la basura, porque a bajo precio se paga.
   Un par de historias.




                                                  ***      
   Ocurrió en Chicago, en 1886.
   El primero de mayo, cuando la huelga obrera paralizó Chicago y otras ciudades, el diario “Philadelphia Tribune diagnosticó: El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal, y se ha vuelto loco de remate.
   Locos de remate estaban los obreros que luchaban por la jornada de trabajo de ocho horas y por el derecho a la organización sindical.
   Al año siguiente, los cuatro dirigentes de la huelga fueron ahorcados. Cada primero de mayo, el mundo entero los recuerda.
   Con el paso del tiempo, las convenciones internacionales, las constituciones y las leyes les han dado la razón.
   Sin embargo, las empresas más exitosas, Walmarts, McDonald´s y muchas más, siguen sin enterarse. Prohíben los sindicatos obreros y miden la jornada de trabajo con aquellos relojes derretidos que pintó Salvador Dalí.


                                                  ***      
   Y otra:
   Hacía pocos años que había terminado la guerra española y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República.
   Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros, le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria,
mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.
    Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó.
   Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio.
   Me lo contó: él era un niño desesperado, que quería salvar a su padre de la condenación eterna, pero el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.
-Pero papá preguntó Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?
Y el obrero, cabizbajo, casi en secreto, dijo:
-Tonto,
dijo:
-Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.




*El mundo fabrica hambre: hambre de pan, hambre de abrazos


   Rubén Omar Sosa escuchó la lección de Maximiliana en un curso de terapia intensiva, en Buenos Aires. Fue lo más importante de todo lo que aprendió en sus años de estudiante.
   Un profesor contó el caso. Doña Maximiliana, muy cascada por los trajines de una larga vida sin domingos, llevaba unos cuantos días internada en el hospital, y cada día pedía lo mismo:
-Por favor, doctor, ¿podría tomarme el pulso?
   Una suave presión de los dedos en la muñeca, y él decía:
-Muy bien. Setenta y ocho. Perfecto.
-Sí, doctor, gracias. Ahora, por favor, ¿me toma el pulso?
Y él volvía a tomarlo, y volvía a explicarle que estaba todo bien, que mejor imposible.
   Día tras día, se repetía la escena. Cada vez que él pasaba por la cama de doña Maximiliana, esa voz, ese ronquido, lo llamaba, y le ofrecía ese brazo, esa ramita, una vez, y otra vez, y otra.
   Él obedecía, porque un buen médico debe ser paciente con sus pacientes, pero pensaba: Esta vieja es un plomo. Y pensaba: Le falta un tornillo.
   Años demoró en darse cuenta de que ella estaba pidiendo que alguien la tocara.
                                                  ***      
   Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
   Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada. Los ningunos, los ninguneados:
   Que no son, aunque sean.
   Que no hablan idiomas, sino dialectos.
   Que no profesan religiones, sino supersticiones.
   Que no hacen arte, sino artesanía.
   Que no practican cultura, sino folklore.
   Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
   Que no tienen cara, sino brazos.
   Que no tienen nombre, sino mero.


   Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
   Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


*El mundo miente


   Hace mil años, dijo el sultán de Persia:
-Qué rica.
   Él nunca había probado la berenjena, y la estaba comiendo en rodajas aderezadas con jengibre y hierbas del Nilo.
   Entonces el poeta de la corte exaltó a la berenjena, que da placer a la boca y en el lecho hace milagros, porque para las proezas del amor es más poderosa que el polvo de diente de tigre o el cuerno rallado de rinoceronte.
   Un par de bocados después, el sultán dijo:
-Qué porquería.
   Y entonces el poeta de la corte maldijo a la engañosa berenjena, que castiga la digestión, llena la cabeza de malos pensamientos y empuja a los hombres virtuosos al abismo del delirio y la locura.
   Un insidioso, de esos que nunca faltan, comentó:
-Recién llevaste a la berenjena al Paraíso, y ahora la estás echando al infierno.
   Y el poeta, que era un profeta de los medios masivos de comunicación, puso las cosas en su lugar:
-Yo soy cortesano del sultán. No soy cortesano de la berenjena.


                                                  ***     
   El general mexicano Francisco Serrano fumaba y leía, hundido en un sillón del casino militar de Sonora.
   El general leía el diario. El diario estaba cabeza abajo.
   El presidente, Álvaro Obregón, quiso saber:
-¿Usted siempre lee el diario al revés?
   El general asintió.
-¿Y se puede saber por qué?
   -Por experiencia, presidente, por experiencia.


                                                  ***     
   El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro…


   Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros brotaron, y siguen brotando, en el mundo. Aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada.
   Poco se habla del muro que los Estados Unidos están alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.
   Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y será quince veces más largo que el Muro de Berlín, y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que perpetúa el robo de la patria saharaui por el reino marroquí y mide sesenta veces más que el Muro de Berlín.
   ¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos?


                                                  ***      
   ¿Qué ocurrió en el mundo,  pongamos por caso, en el año 1998? Los medios globalizados de comunicación dedicaron sus más amplios espacios, y sus mejores energías, al romance del presidente del planeta con una gordita voraz y locuaz, la lingüista Mónica Lewinsky.
   El tema ocupó los periódicos que desayunamos, los informativos radiales que almorzamos, los telediarios que cenamos y las páginas de todas las revistas que ojeamos.
   Me parece que en 1998 también ocurrieron otras cosas, pero no consigo recordarlas.
   Y de todo lo demás, ¿qué conseguimos recordar? Día y noche los grandes medios de comunicación, convertidos en miedos de comunicación, nos advierten que Irán es el más grave peligro que acecha a la humanidad, porque tiene o podría tener armas nucleares, y en el acto recordamos que fue Irán el país que arrojó las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. ¿O no? ¿No fue Irán? Quién sabe.
   Y antes de Irán, fue Irak. ¿Recuerdan ustedes cuál fue el pánico universal que desató la carnicería contra los iraquíes?  El mundo tembló ante el inminente ataque de las armas de destrucción masiva… que habían sido inventadas por los medios de intoxicación masiva. Y de las tales armas, nunca más se supo. Miles y miles de muertos pagaron, y siguen pagando, el precio de esa mentira; y nunca más se supo.
    Y por hablar de pánico universal, ¿recuerdan ustedes que los especuladores de Wall Street habían sido los culpables de la peor crisis que el mundo ha sufrido desde 1929? Pues después se aclaró el asunto y ahora sabemos que la culpa la tiene… Grecia.


*El mundo mata


 Cuando todavía Chile estaba sometido a la dictadura del general Pinochet, yo andaba caminando las calles de Santiago, cuando se me acercó un mendigo, andrajoso, que suplicó:
-Una ayudita, por amor de Dios. Soy civil.


                                                  ***     
El mundo actual, al servicio del crimen organizado, es un mundo militarizado.
   El mundo destina, cada minuto, tres millones de dólares a los gastos militares, nombre artístico de los gastos criminales, mientras cada minuto mueren quince niños de hambre o enfermedad curable.
    Los cinco países que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas son los principales fabricantes de armas. O sea: los países que hacen el
negocio de la guerra son los que velan por la paz mundial.
   Y una monarquía de triple corona se ocupa de la otra guerra, la guerra contra los pobres, que mata sin ruido. Cinco países toman las decisiones en el Fondo Monetario Internacional. En el Banco Mundial, mandan siete. En la Organización Mundial de Comercio, todos los países tienen derecho de voto, pero jamás se vota.
                                                  ***      
   En el mes de marzo del año 2000, sesenta haitianos se lanzaron a las aguas del mar Caribe, en un barquito de morondanga.
   Los sesenta murieron ahogados.
   Como era una noticia de rutina, nadie se enteró.
   Los tragados por las aguas habían sido, todos, cultivadores de arroz.
   Desesperados, huían.
   En Haití, los campesinos arroceros se han convertido en balseros o en mendigos, desde que el Fondo Monetario Internacional prohibió la protección que el estado brindaba a la producción nacional.
   Ahora Haití compra el arroz en los Estados Unidos, donde el Fondo Monetario Internacional, que es bastante distraído, se ha olvidado de prohibir la protección que el estado brinda a la producción nacional.


                                                  ***      
Si la proclamada guerra contra el terrorismo fuera algo más que una máscara, tendría que empezar por realizar una gigantesca pegatina, en todas las paredes del planeta, cubriéndolas  con carteles que digan Wanted:
   -Se busca a los terroristas que, pistola al pecho, gobiernan a los gobiernos y les dictan órdenes de rendición incondicional.


   -Se busca a los secuestradores de países, que jamás devuelven a sus cautivos, aunque cobran rescates multimillonarios que el lenguaje del hampa llama servicios de deuda.
   -Se busca a los delincuentes que en escala planetaria roban comida, estrangulan salarios y asesinan empleos.
   -Se busca a los mercaderes de armas, que necesitan la guerra como los fabricantes de abrigos necesitan el frío.
   -Se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua y a los ladrones de bosques.
   -Se busca a los fanáticos de la religión del consumo, que han desatado la guerra química contra el aire y el clima de este mundo.
   -Se busca a los estafadores que siguen llamando catástrofes naturales a las calamidades que la naturaleza sufre, como si ella fuera la asesina y no la asesinada.


*El mundo fabrica miedo


Y el miedo fabrica enemigos. ¿Qué sería de la industria militar si no tuviera enemigos que justificaran su existencia? El mundo destina al exterminio del prójimo, y a la aniquilación del planeta, la mitad de sus recursos. ¿Cómo se explicaría, sin la incesante fabricación del miedo, semejante disparate? Desde el punto de vista de sus víctimas, el miedo es un pecado capital, pero es una fuente de jugosos negocios y excelentes coartadas, desde el punto de vista de sus fabricantes.


                                                  ***      
   Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
   Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
   Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
   Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
   La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
   Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
   Es el tiempo del miedo.
   Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
   Miedo a los ladrones, miedo a la policía.


   Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
   Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.


                                                  ***      
   El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza:
   Si usted ama, tendrá sida.
   Si fuma, tendrá cáncer.
   Si respira, tendrá contaminación.
   Si bebe, tendrá accidentes.
   Si come, tendrá colesterol.
   Si habla, tendrá desempleo.
   Si camina, tendrá violencia.
   Si piensa, tendrá angustia.
   Si duda, tendrá locura.
   Si siente, tendrá soledad.

                                                  ***       Durmiendo, nos vio.
   Helena soñó un sueño de estos tiempos del miedo.
   Soñó que estábamos haciendo fila en algún aeropuerto,  igual a todos los aeropuertos.
   Cada pasajero llevaba, bajo el brazo, la almohada donde había dormido la noche anterior.
   Todos estábamos obligados a pasar la almohada a través de una máquina.
   La máquina leía los sueños que habíamos soñado.
   Era una máquina detectora de sueños peligrosos para el orden público.


                                                  ***      
   Allá en mi infancia, yo estaba convencido de que a la luna iba a parar todo lo que en la tierra se perdía.
   Sin embargo, los astronautas no han encontrado sueños peligrosos, ni promesas traicionadas, ni esperanzas rotas.
   Si no están en la luna, ¿dónde están?
   ¿Será que en la tierra no se perdieron?
   ¿Será que en la tierra se escondieron?
   ¿Será que en la tierra están, esperandonós?




                                                  ***      
   En los llanos de Colombia, no había fiesta sin él. El arpa de Mesé
Figueredo alegraba los aires y alborotaba las piernas.
   Una noche, iba Mesé Figueredo camino de una boda, a lomo de mula, en una mula él, en la otra el arpa, cuando unos ladrones lo molieron a golpes.
   Al día siguiente, alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de voz:
-Se llevaron las mulas.
Y dijo:
-Y se llevaron el arpa.
Y tomó aliento y se rió:
-Pero no se llevaron la música.


*El mundo fabrica amnesia


   Estoy leyendo una novela de Louise Erdrich.
   A cierta altura, un bisabuelo encuentra a su bisnieto.
   El bisabuelo está completamente chocho (sus pensamientos tienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de su bisnieto recién nacido.
   El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que tenía.
   El bisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria.
   He aquí, pienso, la felicidad perfecta.
   Yo no la quiero.


                                                  ***     
   El mundo dicta orden de olvido.
   Pero valdría la pena recordar, creo, digo yo, las voces de ayer que hablan mañana.
   Algunas vienen del pasado más remoto:
   Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Ésa era la cuestión.
   Merecíamos desprecio, o a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga, nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos pocacosa, sin garras, ni grandes colmillos, ni patas veloces, ni olfato largo.
   Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece, estábamos dedicados no más que a partir piedras y a repartir garrotazos.


   Pero uno bien puede preguntarse: esta humanidad de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, ¿habría durado algo más que un ratito en el mundo?
   ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida?


                                                  ***      
   Y para terminar, otro homenaje a la memoria. Una historia también antigua, pero no tanto.
   Seis siglos después de su fundación, Roma decidió que el año empezaría el primer día de enero.
   Hasta entonces, cada año nacía el 15 de marzo. No hubos remedio que cambiar la fecha, por razón de guerra.
   España ardía. La rebelión, que desafiaba el poderío imperial, obligó a Roma a cambiar la cuenta de sus días y los ciclos de sus asuntos de estado.
   Largos años duró el alzamiento, hasta que por fin la ciudad de Numancia, la capital de los rebeldes hispanos, fue sitiada, incendiada y arrasada.
   En una colina rodeada de campos de trigo, a orillas del río Duero, yacen sus restos. Casi nada ha quedado de esta ciudad que cambió, para siempre, el calendario universal.
   Pero a la medianoche de cada 31 de diciembre, cuando alzamos las copas, brindamos por ella, aunque no lo sepamos, para que sigan naciendo los libres y los años.

Tuesday, September 28, 2010

MiTiti inicia en la universidad


Hoy inicia clases MiTiti alias Franliem. 
Es sorprendente la capacidad que tenemos algunos padres para recordar detalles de hace 15, 18 ó más años como si se tratara del día anterior. Este es el caso, ahora que inicia su carrera universitaria, sin querer y sin hacer algún esfuerzo por evitarlo, me vienen recuerdos de su nacimiento, de la vaina (que era y es mucha) que me echaba y me echa. Detalles imborrables. 
En fin, hoy es un día especial para mi hija y para mi y para todas las personas familiares, allegadas, afines y conexas.  



Thursday, September 23, 2010

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Pablo Neruda


Poema 1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.




Poema 2


En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.
Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas.
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.
Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.




Poema 3


Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.




Poema 4


Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.
Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.
Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinado.
Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.




Poema 5


Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.




Poema 6


Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera.
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.




Poema 7


INCLINADO en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un
náufrago.
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.
Solo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.
Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.
Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.




Poema 8


Abeja blanca zumbas --ebria de miel en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa !




Poema 9


Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el solido frenesí marino.
Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto.
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.
Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.
Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,
de modo heroico dividido en sueños
y embriagadoras rosas practicándose en mí.
Aguas arriba, en medio de las olas externas,
tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido y lento en la energía subceleste.




Poema 10


Hemos perdido aún este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.
Entonces, dónde estabas?
Entre qué genes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?
Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.
Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.




Poema 11


Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.
Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
allá nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.
Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo de tormentas
para qué tocarla ahora, para qué entristecerla.
Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no está atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.




Poema 12


Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.




Poema 13


He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.
Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.
Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.
Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.




Poema 14


Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.
A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte como eras entonces cuando aún no existías.
De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.
Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo solo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.
Tú estás aquí. Ah tú no huyes
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.
Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.




Poema 15


Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.




Poema 16


(Paráfrasis a R. Tagore)
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
Cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.




Poema 17


Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes, enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías, molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.
Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.
Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! Arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quién llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad.
hora mía entre todas!
Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.
Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?




Poema 18


Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.
Se descine la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.
O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.
Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.
Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.
Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.
Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.




Poema 19


Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva,
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.




Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.




La Canción Desesperada


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice retroceder la muralla de sombra.
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en el cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado.


Tomado de: http://www.ciudadseva.com

Monday, September 20, 2010

La miseria infinita

La miseria infinita
Por: Mariadela Linares
Fecha de publicación: 19/09/10

Como si de un torneo de ruindad se tratara, el manto de luto que ha cubierto al chavismo en las últimas semanas ha permitido que afloren otras formas de expresión de la intolerancia, que rayan en la más absoluta bajeza. Hasta ahora, la muerte era percibida como el límite que demarca la frontera hasta donde puede llegar la agresión. A los muertos se los respeta por el simple detalle de que no pueden defenderse. Sólo los cobardes atacan a quien ya no está entre los vivos. Únicamente una mente abyecta se regocija en el dolor de una pérdida ajena.

Pero aquí, donde buena parte de esa cosa que llaman "sociedad civil" se ha permitido saltar todos los preceptos morales y éticos, vemos con perplejidad que se festeja públicamente el deceso de un contrario, no importa si se trataba de una persona vieja, que merecía consideración; un joven a quien le endilgan con pasmosa facilidad culpas de otros o un veterano dirigente, tempranamente fallecido en el ejercicio de sus deberes. Esa oposición enferma, con la que desgraciadamente compartimos país, tiene semanas celebrando el duelo del contrario.

Alguna vez he expresado en estos espacios que conozco de cerca, en sangre hermana, el horror de las persecuciones políticas del pasado y también he dicho que nunca he escuchado de boca de esos parientes y amigos torturados y vejados, por los mismos que hoy hacen vida en la tal mesa de la unidad, expresiones de odio y deseos de venganza como los que con tanta ligereza suelta, con absoluta libertad, cualquier hijo de vecino a quien se le ocurrió que una obra de teatro era espacio apropiado para dejar salir su veneno.

Aún tengo en el recuerdo a hombres y mujeres que fueron asesinados. De ellos quedaron deudos, familiares, amigos, que no han corrido a blandir las espadas de la revancha, ahora que están cerca del poder. Pero la oposición sí se arroga ese derecho: el de la rabia infinita. Culpan a Chávez del odio que les corroe las entrañas. Pregúntese usted si un solo hombre puede conmover de tal forma la estructura moral de una sociedad, si esta estuviera sólidamente constituida. La respuesta es no. Eso pasa cuando está carcomida por su propia miseria.

mlinar2004@yahoo.es

Thursday, September 16, 2010

Ubuntu_9.10_32




Parte 1:
http://www.filefactory.com/file/b3773h2/n/Ubuntu_9.10_32.part1.rar

Parte 2:
http://www.filefactory.com/file/b3775fh/n/Ubuntu_9.10_32.part2.rar

Parte 3:
http://www.filefactory.com/file/b377871/n/Ubuntu_9.10_32.part3.rar

Parte 4:
http://www.filefactory.com/file/b377h90/n/Ubuntu_9.10_32.part4.rar

Parte 5:
http://www.filefactory.com/file/b378663/n/Ubuntu_9.10_32.part5.rar

Parte 6:
http://www.filefactory.com/file/b3789e7/n/Ubuntu_9.10_32.part6.rar

Parte 7:
http://www.filefactory.com/file/b378e0c/n/Ubuntu_9.10_32.part7.rar

Parte 8:
http://www.filefactory.com/file/b378ec2/n/Ubuntu_9.10_32.part8.rar

Mariposa dorada


Mariposa dorada

I. Identificación

La mariposa dorada pertenece al orden de los lepidópteros y a la familia Hesperiidae. Su tamaño viene estando en 3 cms en la alada.
Tienen un aspecto físico muy significativo, pues junto a otra especie del mismo género (la Argopteron aureipennis) presentan una característica exclusiva, tienen las alas de color dorado brillante en su cara inferior.
La mariposa dorada macho presenta sus alas doradas brillantes en la parte inferior, mientras que a la hembra se la diferencia porque su dorado es más opaco en su parte inferior.
 II. Distribución
Habita en los bosques de fagáceas (familia de árboles o arbustos monoicos o hermafrodita de hoja caduca o perenne) de Chile, pues la mariposa dorada es un endemismo de este país. En estos bosques desarrolla su ciclo vital y es fácil verla entre los claros asoleados de los árboles. Se distribuyen desde aproximadamente Maule hasta Aysén. En otras zonas chilenas en las que se ha visto a esta lepidóptera es en Fabián de Alico, Coihueco, Pinto, Pemuco, Yungay, pero en Ñuble concretamente, su distribución está supeditada a la Cordillera de los Andes.
 III. Alimentación
La mariposa dorada, a la que también se la conoce con el nombre de Oropel alado del bosque, basa su alimentación en el néctar de las flores.

Lanzamiento de Ubuntu 9.10 Karmic Koala

Ubuntu 9.10 Desktop Edition, alias Karmic Koala, se lanzó oficialmente 29 de octubre del 2009 al mercado para deleite de los más de 12 millones de usuarios de esta distribución.

Hay tres versiones de Ubuntu, Netbook Remix para portatiles y la Server Edition para servidores empresariales.

Ubuntu 9.10 es la versión de Ubuntu que sustituye al actual Ubuntu 9.04. Ubuntu 9.10 traerá consigo una serie de novedades respecto a la versión 9.04 actual. Ubuntu 9.10, llamado también Karmic Koala, vendrá con, entre otras, estas novedades: Pulse Audio sin Fallo, Wine totalmente integrada para correr aplicaciones Windows, un arranque más rápido, GRUB 2 para arrancar diferentes sitemas operativos y sobre todo mejores drivers sobre todo para las tarjetas gráficas.

Con un renovado diseño, el sistema operativo de libre distribución posee mayor velocidad de arranque, mejoras en cuanto a la reproducción multimedia y una más eficiente conectividad 3G.

Canonical, la empresa detrás de Ubuntu, puso relevancia a 100 Paper Cuts, espacio donde La Comunidad ayuda a solucionar los inconvenientes que puedan ir apareciendo en el software.

Los usuarios más experimentados encontrarán además un acceso directo a Ubuntu Software Center, herramienta de gestión de aplicaciones orientada a la descarga y manejo de código abierto para su equipo.

La nueva versión de esta distribución integra además Ubuntu One, la apuesta por la computación en la nube presentada meses atrás que ofrece gratis hasta 2GB de espacio de almacenamiento.

En el comunicado oficial, Canonical habla además de la versión Netbook Remix, pensada para mejorar el funcionamiento de las netbooks.

Os pongo el Video Manual de como instalar Ubuntu 9.10 creado por http://www.facilware.com:












‎Sin Anestesia





Tomado de:
"Últimas Noticias". Domingo, 12 de septiembre de 2010

Wednesday, September 15, 2010

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